LA INDUSTRIA ALIMENTARIA PONE FIN A SIETE AÑOS DE CRECIMIENTO

03/02/2021
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La pandemia de la covid-19 ha traído consigo confinamientos, restricciones en la hostelería y ausencia de turistas, todo lo cual ha tenido un importante impacto en la industria de la alimentación y de las bebidas.

Según consta en el informe elaborado conjuntamente entre el Instituto de Estudios Económicos y la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), el año 2020 supuso un parón a siete años consecutivos de crecimiento en la industria alimentaria española.

A raíz de la suspensión de la actividad y de las medidas decretadas limitativas de aforos y horarios en el sector de hoteles, restaurantes y cafeterías, se ha producido una caída del negocio hostelero próxima al 60%, según el informe, lo que ha provocado, evidentemente, un efecto negativo en el sector de la alimentación y de las bebidas. 

Al cierre del 2020, las empresas del sector de alimentación y de bebidas tuvieron un 3,6% de ingresos menos que en 2019, estando en un nivel muy similar al de 2017. La caída del sector podría haber sido mayor si no se hubiera registrado un aumento de las exportaciones (un 2,6% más que en años anteriores) y que, además, se completa con un importante descenso de las importaciones, que han supuesto un 4,9% menos que en otros ejercicios. “La evolución ha sido menos negativa a partir del fin del estado de alarma”, sostiene el informe.

El estudio refleja que la industria de las bebidas es mucho más dependiente del canal hostelero que el de la alimentación, por lo que es el sector que más ha sufrido con el cierre y desplome de las ventas en hostelería. Los productores de bebidas fabricaron un 11,4% menos que en 2019, mientras que la caída en la alimentación fue del 5,1%.

Este desplome de ventas en el canal hostelero “ha afectado especialmente a las empresas de alimentación y bebidas de pequeño tamaño, principalmente orientadas al mercado local y regional”, sostiene el documento.

Por el contrario, las empresas “con una producción orientada principalmente al canal de la distribución alimentaria, han visto incrementar notablemente su demanda ante el mayor número de comidas realizadas en el hogar”.

Este impacto sufrido en el conjunto de la industria española de la alimentación y de las bebidas, a raíz de la crisis de la COVID-19, se refleja, no solo en las cifras de producción y facturación, sino también en el tejido empresarial y en el empleo, según el informe al que hemos hecho referencia.

Por último, los datos que maneja el sector hostelero muestran que, tras la salida de la crisis, podría experimentarse una caída de en torno al 15% del volumen de establecimientos, que actualmente se sitúa en más de 300.000 locales, y afirman que ya se puede hablar de 40.000 empresas con serias dificultades de supervivencia tras la crisis.